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Arte como herramienta de autoconocimiento y transformación

Quizás la anécdota más importante de mi vida ocurrió el primer día en la guardería. Cuando mi madre vino a recogerme, le pregunté si ya había elegido una escuela para mí. Ella se sorprendió y me preguntó por qué le hacía aquella pregunta. Le conté que había estado pensando en ello y que ya lo había decidido: quería ir a una “escuela plástica”, porque me encantaba “plastelinar”.

Aquella forma infantil de nombrarlo escondía algo que, con los años, se convirtió en una certeza: el arte siempre ha sido mi manera de comprenderme, expresarme y relacionarme con el mundo. Lo que comenzó como una intuición durante la infancia terminó convirtiéndose en el eje central de mi formación y de mi práctica artística.

Mi formación artística: de Cracovia a Barcelona

Años después, aquella decisión comenzó a tomar forma. Estudié en el Zespół Państwowych Szkół Plastycznych de Cracovia, la Escuela Estatal de Artes Plásticas de Cracovia, donde desarrollé las bases de mi lenguaje artístico y mi relación con la creación.

Actualmente continúo mi formación cursando el grado de Bellas Artes en la Universidad de Barcelona, un espacio desde el que sigo investigando nuevas formas de expresión, ampliando mi práctica y profundizando en las posibilidades que ofrece el arte contemporáneo.

Este recorrido entre Cracovia y Barcelona representa mucho más que una evolución académica. También forma parte de una búsqueda personal en constante transformación, en la que cada experiencia y cada etapa terminan encontrando una forma de aparecer dentro de mi obra.

El arte como herramienta de autoconocimiento

Para mí, el arte es una herramienta de autoconocimiento. Cada obra surge del deseo de mirar más de cerca una parte de mí y del mundo que habito. Crear significa detenerme ante aquello que despierta una pregunta, una emoción o una necesidad de comprender algo que todavía no ha encontrado palabras.

El proceso creativo me permite explorar experiencias, recuerdos, emociones e ideas desde una perspectiva diferente. No entiendo la creación únicamente como una manera de producir imágenes u objetos, sino como un proceso mediante el cual puedo observar, interpretar y transformar aquello que forma parte de mi experiencia.

Crear para comprender y transformar

Cada proyecto se convierte así en un espacio de investigación personal. Me interesa acercarme a aquello que necesita ser observado y permitir que, mediante el lenguaje artístico, pueda adquirir otra forma, otro significado o incluso una nueva relación con el presente.

La obra final es importante, pero también lo es todo aquello que ocurre durante su creación. Las decisiones, los materiales, los símbolos, los gestos y las transformaciones que aparecen durante el proceso forman parte del significado de cada pieza.

Proceso creativo y psicomagia

Mi práctica artística mantiene una relación directa con la idea de psicomagia y con la capacidad simbólica que puede tener el arte. Me interesa la posibilidad de que una acción artística no se limite únicamente a representar una experiencia, sino que también pueda intervenir en la manera en que la entendemos.

De esta manera, el proceso creativo se convierte en un acto simbólico. Una imagen, un objeto, un material o una acción pueden funcionar como herramientas capaces de modificar nuestra relación con determinados recuerdos, emociones o experiencias.

Resignificar lo vivido a través del arte

Muchas de mis obras nacen precisamente de esa necesidad de volver a mirar algo que ya ha sucedido. No para reproducirlo de forma literal, sino para observarlo desde otra posición y descubrir qué ocurre cuando una experiencia personal se transforma mediante el lenguaje artístico.

Para mí, crear implica resignificar lo vivido. Significa abrir la posibilidad de que aquello que parecía cerrado o definitivo pueda adquirir un nuevo significado. En ese proceso, el arte se convierte también en una vía de transformación y crecimiento consciente.

Una práctica artística en constante transformación

Entiendo mi práctica artística como un proceso abierto y en permanente evolución. Cada obra plantea nuevas preguntas y me permite investigar diferentes formas de percepción, materiales, símbolos y lenguajes relacionados con la identidad, la memoria, la experiencia personal y la transformación.

No busco necesariamente alcanzar respuestas definitivas. Me interesa más mantener abierta la posibilidad de observar y cuestionar. Crear se convierte así en una manera de relacionarme conscientemente conmigo misma y con aquello que ocurre a mi alrededor.

Mi visión del arte contemporáneo

Mi práctica dentro del arte contemporáneo parte de una experiencia profundamente personal, pero busca generar espacios que puedan ser habitados también por otras personas. Me interesa que las obras permitan detenerse, observar y construir interpretaciones que no tienen por qué coincidir necesariamente con la mía.

El arte puede abrir preguntas donde antes parecía existir una respuesta definitiva. Puede transformar nuestra percepción de una experiencia y ofrecernos nuevas maneras de relacionarnos con aquello que hemos vivido, con nuestra identidad y con el mundo que nos rodea.

Por eso, para mí, el proceso creativo es una forma de crecimiento consciente: una manera de mirar hacia dentro, comprender, cuestionar y transformar. Una herramienta para resignificar lo vivido y continuar construyendo nuevas formas de estar en el mundo.